El Feminismo en el día de lxs Trabajadorxs

Recordemos que ésta fecha surge a raíz de las movilizaciones obreras realizadas en el año 1886, motivadas por reformas laborales, pero ¿Ésto realmente afecta a las mujeres y al movimiento trans el día de lxs trabajadorxs? Claro, esto ya se discutió muchas veces, pero ahora la pregunta es ¿Cómo? Antes que nada, hay que aclarar las desigualdades que sufrimos desde que enviamos un Curriculum Vitae, hasta casos en los que nos echan por quedar embarazadas.

El ámbito laboral tiene la esencia representada por ser patriarcal y capitalista. Con respecto a la brecha salarial, la mujer o trans queda totalmente expuesta ante una crisis -sin irnos muy lejos, como sucedió en el mandato del ex presidente Mauricio Macri-, debido a que está comprobado que a las mujeres les afecta más el desempleo que a los hombres, y en consecuencia, tienen menos recursos económicos.

El CONICET comprobó que las mujeres destinan un tiempo sustantivamente mayor que los varones al Trabajo No Remunerado -otra gran problemática-. La única razón por la cual los varones incrementan moderadamente su dedicación al TNR es ante la presencia de menores de 6 años en el hogar, pero siempre en proporciones sustantivamente menores a las mujeres.

La desigualdad en el uso del tiempo y en la intensidad del tiempo dedicado al TNR es una experiencia socio-económicamente estratificada, que se convierte por tanto en un vector reproductor de desigualdades.

Como vimos, en el trabajo existen múltiples ejemplos de machismo -o micromachismo- típicos donde la violencia, discriminación y opresión hacia las mujeres no parece frenar, en el ejemplo de la oficina nos podemos encontrar con personajes como “el jefe abusador” que ejerce acoso de la manera en la que se te acerca completamente fuera de lugar, comenta chistes machistas, mismo ese mismo que pide que te sacrifiques sexualmente -prostituirte- para ascenderte, o también el que se entera que quedaste embarazada y para no pagarte los meses sin trabajar por pre y post maternidad, directamente te echa. De esta manera, diversos personajes machirulos que deben ser denunciados -pero la mayoría de las veces- no lo son. Relacionando, así es como Grupo feminista La Ruptura nos cuenta “… la realidad laboral de las mujeres actualmente amerita, sin duda, un análisis en su particularidad, pues a pesar de sufrir la explotación capitalista al igual que el hombre, debe soportar la opresión patriarcal que supone, por ejemplo, menores sueldos a igual trabajo, acoso laboral, desigual distribución de roles en el trabajo, la perpetuación de nosotras en ciertos puestos de trabajo y profesiones…”.

Aunque se haya sancionado la Ley de Identidad de Género, las mujeres trans continúan siendo uno de los grupos más violentados, vulnerabilizados y marginalizados en éste ambiente, y así es como caen en la prostitución. Según un informe de la Fundación Huésped y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de la Argentina (Attta), seis de cada 10 la ejercen, el 87% comenzaron antes de cumplir 19 años y el 87% la dejarían si tuviesen otra posibilidad. Muchas son abolicionistas -consideran que la prostitución no es un trabajo, sino el resultado de la pobreza, la marginalidad y una picadora de carne-, pero ese es otro gran debate en el cual no va a constatar el día de la fecha.

Previamente a la revolución feminista que causó Eva Duarte, -nunca está de más recordarlas- las fábricas eran uno de los centros laborales más machistas donde te podrías topar. Pero ante la falta de recursos económicos, no quedaban muchas opciones -ya que en ese momento, si tenías un hermano, la inversión económica de tus padres iba a ser para él, solo por el hecho ser hombre-. En esos momentos, el trabajo de la mujer era casi trabajo esclavo, trabajaba igual o incluso, más horas que el resto de sus compañeros, y aún así su salario era casi suficiente para pagar un kilo de pan.

Sobra aclarar que faltan políticas feministas en el mercado laboral, y no vamos a parar de luchar hasta conseguirlas.

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