Violencia Obstétrica: ¿Qué debemos saber?

Desde 2004, se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado -17 al 23 de Mayo-, nos interesó la idea de recordar la importancia de la violencia en el ámbito de los derechos sexuales y reproductivos, que es una de las problemáticas que suelen pasar las mujeres y/o cuerpos gestantes. Desafortunadamente éste tipo de violencia de género no está tan visible en la sociedad, pero no quita la importancia de ella. Lo cierto, es que cada vez se hablan más de esta clase de situaciones, pero ¿qué tanto sabemos sobre la violencia obstétrica? (Por Rocio Luciana Romero).

En nuestro país, tenemos la Ley (25.929) que establécese que las obras sociales regidas por leyes nacionales y las entidades de medicina prepaga deberán brindar obligatoriamente determinadas prestaciones relacionadas con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, incorporándose las mismas al Programa Médico Obligatorio. Derechos de los padres y de la persona recién nacida.

La violencia obstétrica es algo que ejerce específicamente el personal de salud sobre el cuerpo antes, durante, después del parto y lactancia. No solo por la palabra violencia debe ser física, además puede ser psicológica. Tomemos algunos ejemplos como la tardanza de la atención médica urgente, la indiferencia frente a pedidos de la embarazada, la falta de información sobre las decisiones que se toman en el proceso e incluso el manejo del dolor como castigo.

Muchas mujeres cuentan que hay cosas que no recuerdan el momento del parto. Explican que no están 100 por ciento “lúcidas”, y dicen que esa es una de las razones por las que se sienten vulnerables ante las/os profesionales. Aún así, necesitan empoderarse y exigir el cumplimiento de estas leyes, como también la ley de Educación Sexual Integral (ESI) que como por ejemplo, enseña a cuidarse para no tener embarazos no deseados.

Deben denunciar cuando no se tiene un parto humanizado, porque tienen el derecho a ser escuchadas, a que les expliquen y respeten sus decisiones a la hora de parir. El sistema sanitario debe contenerlas, cuidarlas y acompañarlas.

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